PARA ANIMALES


Cualquier animal, como ser vivo que es, puede beneficiarse de los poderes curativos de las Flores de Bach. A diferencia de las personas, los animales no amplifican sus emociones y tampoco las relacionan con su historia, ya que ellos viven en el momento; pero si son eco del entorno en el que viven y por tanto del estado de ánimo de aquellos que forman parte de su mundo. Son espejo de las experiencias de los humanos, que son sus cuidadores y en ellos basan toda su existencia y razón de ser, por eso cuando un animal tiene un problema emocional cabe preguntarse que ha cambiado
en su hábitat, en su casa, y como es el estado ánimico-emocional de las personas que tiene alrededor.

Ellos, al igual que los niños, son esponjas y además muy sensibles a cualquier cambio, por lo que la toma de esencias de Bach no solo es beneficiosa sino recomendable a todas luces. Además, el amor incondicional de su mascota bien se merece un cuidado que traspase lo sanitario y se enfoque también en otros aspectos a nivel más integral, igual que cuando pensamos en un hijo.
Pueden sufrir temor, soledad, tristeza, ansiedad, hiperactividad, stress.... Solamente debemos observar al animal, sus cambios, para darnos cuenta de que algo ha cambiado. Algunas veces dejan de comer, otras se esconden detrás de un mueble y evitan el contacto con las personas; pueden volverse irascibles, nerviosos, demasiado apáticos. Hay animales que han sufrido traumas al ser abandonados, maltratados, ignorados...., y suelen mostrar un carácter desafiante o temeroso, incluso agresivo con las personas. Otros sienten pánico a viajar o a quedarse sólos y se orinan por toda la casa.

Cuando nace un nuevo miembro en la familia, cuando hay una pérdida... todo ello supone cambios traumáticos para el animal y va a tener un reflejo en su carácter. Si están enfermos o recuperándose de una enfermedad también se pueden combinar con la medicación que estén tomando.

Se les puede y se les debe ayudar. La Terapia de Bach es idónea para todos estos casos y muchos otros, porque el animal no está condicionado y su reacción a las esencias es sumamente rápida. En ellos, al igual que en los niños, no puede existir el efecto placebo que algunos suelen atribuir a las flores porque no son conscientes de que las están tomando y el beneficio que pueden obtener ellos y su entorno es muy importante.

Como ejemplo:
 
Aspen (álamo): para animales muy temerosos y nerviosos, aquellos que no soportan los ruidos, las tormentas. Util en animales que han sido castigados en el pasado.

Beech (Haya): para lo intolerantes que no aceptan al nuevo bebé en casa.

Chicory (Achicoria): para el animal posesivo que va siempre tras su dueño sin poder separarse y no tolera que nadie más que él pueda tocarlo.

Gentian (Genciana): para los desanimados o abatidos, sobre todo después de una enfermedad, una operación.
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En los animales se pueden usar las Flores de Bach para tratar sus estados anímicos, exactamente igual que en las personas.

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