ENTREVISTA DE TRABAJO



Enfrentarse al duro trance una entrevista de trabajo puede resultar algo sumamente estresante porque en uno minutos puedes, sin quererlo, echar por la borda un buen perfil si te traicionan los nervios. 

Puede que estés sumamente preparado, que tu currículum sea el idóneo para el trabajo al que aspiras y que tengas las mejores referencias laborales, pero si en la entrevista no puedes reflejar también aplomo y personalidad, nada de lo anterior servirá para conseguir el puesto. 

Cada día aumentan las empresas que encargan esta labor a empresas de selección, donde un psicólogo se encargará de analizar tus respuestas concienzudamente. En algunos casos la experiencia puede convertirse en algo sumamente angustioso pues son auténticos tiburones que te bombardearán con preguntas incluso humillantes, con el fin de llevarte al límite. Así son las cosas hoy en día. Y dejando a un lado mi opinión al respecto, y sabiendo que si has llegado hasta el entrevistador es porque tu currículum ha llamado la atención de la empresa, debes prepararte para una auténtica batalla psicológica, en realidad una experiencia bastante desagradable.

No solamente analizarán tus respuestas, también tu expresión corporal. Y los nervios serán tu mayor enemigo, porque es muy difícil reflejar seguridad en ti mismo si te tiembla la voz o tienes tics. Te juegas mucho y el miedo puede invadirte por completo.

No dudes en buscar ayuda en las esencias de Bach, una mezcla preparada especialmente para este duro momento puede ser de una enorme ayuda. Así te puedes presentar con tranquilidad y confianza en tu valía, los nervios no serán un problema, tu capacidad de reacción ante las preguntas incómodas será mayor, te controlarás mejor y podrás sacar lo mejor de ti mismo.
Existe “Mímulo” para el miedo y “Cerasifera” para el control, por ejemplo. Si estás pensando en tomar un tranquilizante, puede que esto no sea tan una buena idea porque te puede dejar atontado y pasivo, con las flores esto no ocurre.

He recopilado algunos consejos referentes a la actitud aconsejable que pueden servir de ayuda, en la red podréis encontrar muchos más, perfectos para la preparación de ese día.

Saber escuchar: el entrevistador es el conductor, déjale dirigir la entrevista sin interrumpir, pero también saca provecho de las oportunidades de hablar.

La expresión verbal: debes dirigirte a él de usted y expresarte de manera clara, concisa y estructurada. No respondas con monosílabos pero tampoco te extiendas demasiado en las explicaciones.

Mostrar tus puntos fuertes: demuestra al entrevistador que eres la persona adecuada para el puesto, destacando tu currículum y personalidad, debes venderte bien. Hay una serie de palabras que, utilizadas bien, tienen mucha fuerza. Las puedes identificar antes de ir a la entrevista informándote bien sobre la empresa, y luego utilízalas a lo largo de la entrevista. No es la cantidad de palabras que digas, sino que éstas sean claves.

Dar la vuelta a tus puntos débiles: te van a hablar de errores o defectos profesionales, prepárate para esto. Intenta identificar cuáles pueden ser antes de ir, y cuando salgan a la luz preséntalos de manera positiva, di lo mucho que aprendiste de aquellos errores, o de las iniciativas que tuviste para solucionarlo. Si llevas mucho tiempo desempleado explica que has aprovechado este momento para formarte mejor. 

Si la edad es un problema puedes hablar de la experiencia adquirida por tus años (si resultas demasiado mayor), o de tus ganas de aprender (si resultas demasiado joven).

El lenguaje corporal: juega un papel destacado, pues transmite mucha información sobre ti. Cuida la postura, no cruces los brazos ni agaches la cabeza. No gesticules de forma exagerada, nunca mires el reloj. La sonrisa debe ser moderada, debes transmitir una actitud positiva ante el hecho de formar parte de la empresa y que esto se refleje en tu cara y tu sonrisa. Es importante mirar a tu interlocutor, no apartar la mirada, prestar atención y no parecer ausente. Acompaña la expresión verbal con tu lenguaje corporal, no puedes decir una cosa y que tu lenguaje corporal esté diciendo lo contrario.

Naturalidad, confianza, sinceridad: Muéstrate seguro al contestar y al formular preguntas, sin parecer ingenuo y mucho menos prepotente. Es normal estar nervioso y el entrevistador lo sabe, pero no puedes perder los papeles. Tampoco debes mentir porque se notará y si no es así y te eligen para el trabajo, será difícil interpretar ese papel todos los días.

Pregunta: tú también puedes preguntar, no te debes limitar a contestar y bajar la cabeza. Seguro que existen cosas que quieres conocer del trabajo, puedes hacerlo. De hecho algunas preguntas pueden demostrar que has pensado seriamente en unirte a la empresa y esconden un sólido conocimiento de la realidad que se está cuestionando.

Formula preguntas que demuestran tu conocimiento de la empresa o del sector y que conducen la conversación hacia las áreas en las que te sientes más seguro y con ventaja. Además tú también debes decidir si estás interesado en el puesto de trabajo. Tus preguntas pueden ser sobre la dependencia jerárquica en la que estarías, cuantas personas forman el equipo, cual sería tu posición, si trabajarías en equipo, si existe programa de formación para los empleados o cómo se ve la evolución del puesto en los siguientes años.

También puedes preguntar cuál es el proceso en la selección:  si te llamarán tanto si pasas a la siguiente fase como si te descartan, y en qué plazo aproximado.

El tema del salario es mejor no tacarlo al inicio de un proceso selectivo. En la primera entrevista lo importante es el puesto al que optas, no el salario, vacaciones y horarios. Estos temas se podrán tratar con detalle en posteriores entrevistas.

Importante: no masques chicle, apaga el móvil antes de entrar, no te sientes a la defensiva con los brazos cruzados, esto dice mucho de una persona.

Y recordar que en unos minutos se puede escapar una oportunidad laboral, no permitas que los nervios te controlen.

2 comentarios:

  1. Hola Ana. Es cierto todo lo que dices y, aún más allá. Las triquiñuelas de los sicólogos para llevarte al límite son infinitas, y es imposible prepararse para todas. Lo mejor la tranquilidad activa y la verdad bien presentada. Todo lo demás es un problema. Fundamental tu comentario sobre los tranquilizantes: las personas ansiosas suelen acudir completamente "dopadas" lo que puede tener un efecto devastador en la entrevista. Mi pregunta va en este sentido: a veces llegar un tanto nerviosos puede ser bien visto por el entrevistador ya que la excesiva tranquilidad puede dar la impresión al entrevistador de que no te interesa el puesto de trabajo. El compuesto de bach ¿realmente puede conseguir un equilibrio justo que nos acerque al éxito en la entrevista, o que al menos minorice el efecto de los nervios -por exceso o por defecto- en la misma?
    Gracias por tu atención

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  2. Entiendo lo que dices, los tranquilizantes te dejan atontado minando las capacidades, pero el sistema bach simplemente te posiciona en tu mejor lugar porque equilibra las emociones, no te transforman en otra persona sino que eliminan los excesos y los defectos de cualquier tipo. A ver,el trago de la entrevista lo deberás pasar, nervios indudablemente habrá (a no ser que te dopes) pero el control será mucho mayor, la actitud será más positiva, lo que permitirá mostrar mejor tus aptitudes para el puesto. La seguridad en uno mismo es lo más valorado en una entrevista y eso es lo que se logra con las flores: seguridad y auto-control.

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