SAN ANDRES DE TEIXIDO


Calles de San Andrés de Teixido

Galicia, en la provincia de A Coruña, a 12 km. de Cedeira, en la ladera occidental de la sierra A Capelada, se encuentra una pequeña población y el santuario de San Andrés de Teixido, conocido como la “Meca” de los gallegos.


La leyenda dice:

“A San Andrés de Teixido vai de morto o que non foi de vivo”

(A San Andrés de Teixido va de muerto el que no fue de vivo”)

Cuenta la leyenda:

“San Andrés se encontraba triste porque su templo era poco visitado, los devotos preferían el de Santiago Apóstol, por lo que pidió ayuda al Señor quién acudió junto a San Pedro. Al verlo tan abatido, le hicieron la promesa de que a su santuario acudirían todos los mortales, puesto que aquél que no lo hiciera de vivo, lo visitaría después de morir”

Acantilados majestuosos

Este santuario está situado a 140 m. sobre el nivel del mar, rodeado de hermosos, enormes y agrestes acantilados, se dice que son los más altos de Europa central y del sur. Desde hace miles de años es lugar de peregrinación, lo que atestigua la cantidad de enterramientos prerromanos distribuidos por toda la sierra donde se sitúa el santuario. Dicen que es “la puerta del más allá de los celtas”.


Algunos compañeros en el ascenso
Lo visité hace bastantes años, pero todavía hoy lo recuerdo con una mezcla entre nostalgia e inquietante paz, pero sobre todo es un sitio mágico. Quizás sea porque, si es cierto lo que cuenta la leyenda, el lugar estaría lleno de almas, y la verdad es que cierta sensación extraña inunda cada rincón. Es un pueblo pequeño, de apenas unos 40 habitantes, de paredes blancas, realmente hermoso por su situación (está escondido entre los acantilados). Al estar situado a tal altitud la carretera de ascenso te sumerge directamente en la magia del lugar, es estrecha y en ciertos momentos atraviesas niebla espesa que en realidad son nubes bajas. Además, no es de extrañar encontrar algún ternero, una vaca o caballos cruzando tranquilamente el asfalto.

Ermita de San Andrés de Teixido


Todo en el lugar son obligados rituales para el peregrino que lo visite. Nada más llegar, lo primero es visitar el Santuario, donde pones una vela y pides un deseo al Santo. 






Los Sanandresiños

 Alrededor hay gran número de pequeños puestos y comercios donde simpáticas mujeres, conocidas con santeiras te ofrecen los souvenirs, el más famoso son los sanandresiños, migas de pan sin fermentar, horneadas y coloreadas para servir como amuletos varios: una mano (amor, amistad), un pez (trabajo), una barca (viajes, negocios), el santo (salud) y el pensamiento (estudios, también para evitar las envidias).

Pero el amuleto más famoso, y por el que mucha gente sube al santuario, es la herba de namorar (hierba para enamorar), regalada por las mujeres para que la coloques en el bolsillo de aquella persona a la que deseas enamorar. Ni que decir tiene que todo el grupo que subimos guardamos nuestra pequeña planta, que luego acabaría dentro de abrigos, forros polares, pantalones…. Meses después, continuaban apareciendo ramitas por doquier. ¿El resultado? Bueno, no fue del todo malo.

Fuente de los tres caños


Otro ritual de obligado cumplimiento es, después de haber puesto la vela al santo, bajar a la Fonte do Santo, allí se bebe de los tres caños y luego se tira una miga de pan y sabremos si se cumplirá en función de si flota en el agua o no. Luego deberás lavarte con el agua de la fuente y secarte con un paño, que luego se colgará en un arbusto de los acantilados en señal de purificación.


Cierto o no….todos siguen esta parafernalia de rituales y es divertido ver a la gente de un lado a otro cumpliendo cada uno. Todos pensamos que, después de haber llegado hasta allí, lo mejor es hacerlo todo a pies juntillas “por si acaso”, y se crea cierta complicidad y muchas risas con otros visitantes. La mayoría de los días, las nubes, presentes debido a la gran altitud, procuran un constante calabobos que envuelve todo de un agradable y misterioso ambiente acrecentado por sus maravillosos acantilados que miran majestuosos como el mar se precipita contra ellos.
Cruceiro de San Andrés





Galicia, toda ella, es un placer y está llena de lugares especiales, pero  San Andrés de Teixido tiene algo que se escapa de lo cotidiano. Después de todo, como dicen los gallegos “meigas haberlas haylas”, y creo que en este santuario hay más de una recorriendo sus calles y acantilados.






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