El niño sensible en un mundo distinto

El niño sensible y sus problemas con el entorno

Un diamante, en ocasiones, difícil de apreciar


Un ser sensible es el que se deja llevar por sus sentimientos,  tiene una necesidad de expresión más agudizada de lo, mal llamado, "corriente" o "normal".

Cuando la sensibilidad no se entiende
Se tiende a creer que lo más extendido, lo más generalizado, es lo correcto y lo mejor para todos. Un salirse de ciertas normas está mal entendido, afortunadamente cada día menos pues en nuestra sociedad occidental surge, y va en aumento, una necesidad de entender todo cuanto nos rodea, incluidas las emociones propias y "quizás" las ajenas.

Y es aquí, en este punto de diferencia, donde quiero hacer una especial mención a esos niños que empiezan a caminar sobre sus pies pequeños en un mundo que quizá no está preparado completamente para entender la diversidad en su plenitud, y mucho menos la necesidad de que existamos de forma auténtica y autónoma, apartados de lo que está bien y lo que está mal.

Esos pequeños son más sensibles que el resto, no mejores, no peores, solamente mucho más sensibles. Al principio, en sus primeros años, se muestran tal como son, pero con el tiempo y los golpes que propina la presión externa, van replegándose en sí mismos hasta el punto de sentirse confundidos, y es ahí donde empiezan los problemas:

Ansiedad, pesadillas, mal rendimiento escolar, problemas de socialización, dependencia emocional de los padres, tristeza, impaciencia, irritabilidad, desobediencia, timidez extrema que supone un problema....un largo etc...

Se trata de niños a los que no les gusta el ruido del grupo, ni los juegos competitivos pues les provoca mucha ansiedad, tampoco son amigos de las multitudes pues prefieren el silencio y la música. En su primer año ya los verás entretenidos solos con un peluche, y gritarán despavoridos sin escuchan la batidora o el aspirador. También suelen tener mucho amor propio, por lo que no es de extrañar que prefieran hacer las cosas por sí mismos, sin ayuda externa, al menos lo intentarán una y otra vez antes de rendirse. Cariñosos al extremo y de llanto fácil. Imaginativos al máximo, necesitan estímulos constantes a una mente inquieta, pero, a ser posible, en silencio pues también reclaman paz a su alrededor.

Todos nacemos en estado puro, sin condicionamientos externos, mucho menos sociales. Somos tal cual, y necesitamos expresarnos en plenitud y sin límites ni cortapisas a nuestra peculiar forma de entender y sentir. Así, estos niños de sensibilidad extrema, no tienen necesidad de ser el centro de atención, tampoco quieren estar rodeados de grupos grandes, si pueden, prefieren pasar desapercibidos y vivir su mundo interior, que además es muy rico y lleno de matices. 

Pero al llegar al colegio, cuando comienza realmente su vida social al margen de la familia, surge el problema por falta de aceptación del exterior. Se le exige que hable en público, que participe en juegos ruidosos y donde le empujan, que sea dicharachero, muy sociable, que tenga muchos amigos, que sea gracioso, ocurrente, el mejor deportista....a ser posible, el alma del grupo, el líder... Pero, sobre todo, se le pide que sea "como los demás". 

Pero a este niño no le apetece todo esto pues prefiere pasar desapercibido, viviendo más interiormente. En muchas ocasiones, su sensibilidad se verá desbordada y entonces tendremos al pequeño del que todos se ríen porque llora demasiado, y el menos deseado para participar en los juegos porque no es competitivo y siempre pierde. Poco a poco le van dando de lado y el niño se vuelve cada día más introspectivo, más solitario. No es de extrañar verlo sólo en los recreos.

Aquí es donde ha empezado el gran problema para estos niños. El grupo, la presión de no ser como el resto, es muy grande y poco a poco les van dejando de lado. Y cuanto más ocurre todo esto, más sentimiento de soledad y rechazo habrá, llegando al punto de estar completamente aislado; su autoestima ha quedado dañada.

Entonces aparecen síntomas como:

Aislamiento social extremo. No tiene amigos.
Dependencia emocional de los padres. Los necesita a todas horas, no puede separarse de ellos.
Tristeza. Vuelve del colegio con semblante serio.
Rechazo al colegio. Llantos matutinos  pidiendo no ir, suplicando en ocasiones.
Rendimiento académico bajando. Empiezan los problemas de aprendizaje.
Problemas de sueño: insomnio, pesadillas y terrores nocturnos.
Miedos varios, pánico en ocasiones. 
Rabietas, irritabilidad, impaciencia
Llanto continúo y por cualquier motivo
Desobediencia
Carencia de comunicación, miedo a hablar con cualquier persona
Problemas de involución en control de los esfínteres o necesidad de dormir acompañados
Tics nerviosos
Ansiedad
........ etcétera.....
Los niños sensibles y las Flores de Bach



Estos niños han perdido su norte, su esencia personal. Se siente rechazados y discriminados del resto.  

Pero,  en realidad, nos encontramos ante auténticas joyas, diamantes en bruto, que necesitan de nuestro apoyo y experiencia como adultos.

 
Para ayudarles es importante entender su naturaleza sensible, su peculiar forma de ver las cosas, de sentir, de vivir lo que les rodea. No existe en ellos mayor problema, todo lo que ocurre es consecuencia de una soledad impuesta por los demás al no aceptarlos tal como son.

Hacerles ver y sentir que son especiales y valiosos como el resto, y elevar su autoconcepto personal  haciendo mucho hincapié en su múltiples virtudes sin caer en comparativas, ya que todos somos valiosos por el simple hecho de existir, mucho más cuando somos capaces de mostrarnos ante los demás sin temor a ser juzgados.

En estos casos, mi enfoque siempre está basado en elevar su autoestima, pero también dotarles de fortaleza emotiva para poder encarar el exterior en sus vidas. Por lo tanto, la primera mezcla que elaboro en estos casos siempre va encaminada a la eliminación de miedos y aportación de amor propio, sin olvidar nunca un punto importante que es la calma mental, eliminando pensamientos parasitarios, repetitivos, que suelen molestarles impidiendo un descanso correcto.

Dependiendo del estado de cada niño, de sus problemas concretos, se eligen los síntomas más importantes, ya que una buena mezcla floral para los más pequeños no debe contener demasiadas flores. Es por esto que, por prioridad lógica me gusta primeramente aportar calma y eliminar temores, para después pasar a reforzar la autoestima y la capacidad de buscar los recursos propios en la solución de los problemas a diario.

Pero todos los síntomas anteriomente mencionados pueden ser tratados con Flores de Bach y Alba, procurando al pequeño una ayuda extra muy necesaria.  Se trata de estudiar cada caso en particular y, atendiendo a sus necesidades, elaborar la mezcla adecuada. 

Los niños sensibles se benefician especialmente de las Esencias Florales ya que, al no ser enfermos, no necesitan medicinas sino equilibrar emocionalmente su interior para que puedan volver a mostrarse a los demás, pero fortalecidos y sin temor a ser ellos mismos en un mundo, un poco difícil en ocasiones, que no trata del todo bien al que siente de forma más intensa todo lo que le rodea, como es el caso de estos niños.













2 comentarios:

  1. Creo que fui una niña sensible y la incomprensión del mundo exterior me afecto bastante en su momento. hoy las cosas van mucho mejor, aunque es cierto que tanta sensibilidad hace que nos afecten mas las cosas que al común de la gente pero también nos lleva a percibir cosas bellas que para muchos pasan inadvertidas :)

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    1. Es cierto Miriam, pero la clave para llevar una vida adulta feliz es entender que todos esos matices, ese arcoiris interno de una persona sensible, no debe convertirse en un enemigo sino un aliado de vida. Sea cuál sea el sonido de exterior, es importante mantener tu centro de referencia, tu esencia personal, y sacar el mayor partido a esa riqueza emocional para no caer en la autocrítica excesiva, y mucho menos en querer ser como otros para no ser rechazados. Claro...todo esto se aprende con los años y muchos tropiezos, por eso es tan importante tratar con el máximo cuidado al niño sensible para que su camino no resulte lleno de piedras. Los padres deben ser un apoyo fundamental para evitar esa indefensión y frustración en la que caen muchos, que luego se convierte, si no se supera, en una vida adulta llena de complejos y auto-limitaciones. Gracias por tu comentario y por ser parte de este sitio.

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