Problemas de zumbidos, ruido constante ¿Cuál es su motivo de ser?



ACUFENO, TINNITUS, ZUMBIDO…..

Y LA POBRE ESCUCHA

Padecer un tinnitus, zumbido, está relacionado con la escucha interior


Ese ruido constante que no cesa. Puede ser un pitido, un zumbido, como un golpeteo, pero siempre está ahí. Un gran porcentaje de los adultos lo ha padecido en alguna ocasión y se estima que entre un 10-15 % de la población los padece de forma crónica durante periodos de más de tres meses. La calidad de vida se ve afectada en gran medida. Provoca trastornos del sueño, incapacidad para concentrarse, ansiedad y depresión. 


¿Cómo si no? Es algo que puede rallar la desesperación realmente, y compartiré con vosotros la causa emocional y mi propia experiencia ya que lo he sufrido.


Claramente, cuando ocurre buscaremos causas físicas, es lo más rápido, lo más lógico y a veces se encuentra solución, pero otras muchas no. Por lo tanto vamos a desgranar este problema desde el punto de vista emocional….Y lo haré contando mi propio caso, mi propio acufeno, lo que aprendí de esta torturante situación y como precisamente aquello me llevó a curarlo por completo.

Lo primero es poner a todos en antecedentes, es necesario para comprender todo el proceso….



A veces parece que todo está bien en nuestra vida, pero quizás no tanto. A veces miramos a otro lado e ignoramos las señales que nos indican que debemos parar y solucionar. A veces no escuchamos, y esta es precisamente la causa de un acufeno, la pobre escucha interior. Mucho ruido, nos rodeamos de ruido para evitar escuchar los dictados del corazón. No es de extrañar entonces que este problema de salud suceda en los países civilizados y en personas adultas....muy cargadas de frustración, dolor, grandes mochilas a cuestas ¿verdad? Todo cuadra a la perfección..

Y claramente este era mi problema, y no lo sabía, o no quería saberlo. Porque estaba muy ocupada en muchas otras cosas, mucho menos importantes pero más acuciantes, como nos pasa a todos. Si es cierto que había vivido unos meses, para ser más exactos más de un año, muy duros en muchos sentidos. Lo había capeado - así lo pensaba en ese momento -, bastante bien, con la fortaleza que me caracteriza y también con esa tendencia propia a "poder con todo" y "a mi modo". Pero ninguno somos infalibles y tampoco podemos con todo siempre. Hay ocasiones en las que hacerse el titan no sirve más que para sentirse muy sola, con un tremendo sentimiento de abandono y desarraigo.


Algo totalmente incierto por ser completamente "Imposible". La soledad no existe, aunque nos empeñemos en sentirla. Sencillamente no podemos estar solos porque absolutamente todo lo que necesitamos ya lo tenemos. Existe un caudal interminable de cualidades, dones, cariños, amores, compañía, comprensión dulzura, apoyo, cuidado, protección....para todos y por derecho propio, es un legado de nacimiento y no es posible desligarse de ello. A veces puedes sentir que no es así, pero es simplemente una desconexión de la Fuente. Es una falta de Alineación con el Poder Interior. Y existen señales claras todos los días, en cualquier sitio. Pueden venir de infinidad de lugares y personas, situaciones, pero no queremos escuchar y entonces llega el tinnitus, acufeno o zumbido.


El zumbido comenzó poco a poco , ofreciéndome tiempo - ahora lo sé - para reaccionar, ser capaz de parar y escuchar, pero no lo hice. Por supuesto fue en aumento, en intensidad y frecuencia. Tras dos semanas - sí, aguanté esas dos semanas por no dar importancia y pensar que era una simple irritación, añadiendo a eso que las visitas al médico no son de mi agrado por lo general -, no tuve más remedio que buscar ayuda profesional y convencional. Y tal como yo sospechaba no había nada, el oído estaba perfectamente y el ruido no tenía explicación física alguna. A pesar de todo me indicaron unas gotas para la posible inflamación interna. Aunque yo pienso que me recetó aquello por no decirme..."mira no tengo ni idea".

Dos semanas más tarde el zumbido había aumentado hasta el punto de no poder dormir. Era constante, más intenso cuando el ruido diurno cesaba y llegaba la temible noche, con sus silencios, la casa tranquila y mi cabeza como un tambor. Hablar con otra persona me resultaba irritante; dormir y mi cabeza como dentro de un tubo metálico, retumbando una y otra vez...Piiii, Piiii...Seguro que algunos de vosotros sabéis de qué hablo y cómo puede llegar a ser un tortura constante no escuchar el silencio ni un segundo al día, y mucho menos en la noche, las noches siempre son lo peor. 

A pesar de todo no cedí a la desesperación. Me preguntaba una y otra vez "qué era aquello que debía escuchar, comprender, integrar". La causa estaba clara, pero la solución no llegaba, y sabía muy bien que hacer fuerza no es el camino para hallar la respuesta. Conozco la forma....Es necesario mantener la calma y respirar hondo, dejar que la vida se despliegue ante ti y te indique el camino. Porque si cedes a la desesperación el problema siempre se agrava. Toda dolencia es un maestro y necesita que tú mantengas la calma para poder aprender. Esto como cualquier otra cosa, cualquier malestar físico no responde bien a la presión, mucho menos si se trata de escuchar el mensaje, ya que ese pitido nos habla de aprender a escuchar de verdad.


Me rendí por completo
 
Me rendí a la búsqueda de la solución, me rendí a mi misma y dejé el camino abierto. Estaba convencida de que podría solucionar el problema y solamente tenía que relajarme. Intenté no pensar en ese ruido tan molesto. Estaba ahí, por supuesto, y lo notaba a todas horas, pero dirigí mi atención y energía a otras cosas.

Preparé mi mezcla floral, por su puesto, ventajas de ser mi propia terapeuta floral. Añadí flores para paciencia, ansiedad, calma mental, claridad, limpieza emocional...todo aquello que pudiera ayudarme a relajar y conectar con mi interior.

Si me sentía mal ponía la música más alta y disfrutaba. Si llega la duda, o la gran pregunta...¿Qué es lo que tengo que escuchar?...un paseo con auriculares y más música para acallar el ruido, con la idea de ignorar en lo posible el incómodo sonido perenne de fondo.

Leer...aunque el pitido casi no me dejaba...leer.

A día de hoy todavía no soy capaz de recordar de qué modo llegó a mis manos aquél libro. Comenzaba con estas palabras....


"Está usted a punto de vivir una extraordinaria experiencia. Está a punto de mantener una conversación con Dios"

Solo puedo decir que fue puesto en mis manos, mejor dicho en mi e-book, y que desde la primera página hasta el final no fui capaz de dejarlo. Leía en los descansos del trabajo, entre paciente y paciente, jejeje. Mientras cocinaba, antes de salir al colegio con la niña y corriendo otra vez al llegar a casa. Lo necesitaba. Algunas noches me encontraba sentada en el suelo de la cocina - una costumbre muy personal cuando deseo conectar con la tierra, con mis raices -, a las tres de la madrugada y leyendo...hasta que lo terminé. En tres días lo había leído, y en tres días el acufeno habia ido cediendo sin darme cuenta. Tan intensamente me había enganchado aquella lectura, que no fui consciente de que sus palabras estaban curando mi oído y también mi corazón, y no precisamente en ese orden.

Quiero hacer una parada aquí para dejar claro que no practico ninguna religión. Que la palabra "Dios", tal como se conoce, no es de mi agrado. No soy partidaria de esa connotación porque ofrece separación. Nos habla de alguien ajeno, superior, lejano, moviendo hilos a su antojo y en base a quién sabe qué requisitos necesarios para ser tocado por su varita. Mi idea de dios bien podría ser más cercana al Ser Interior que vive en cada uno de nosotros. Sí, ahora hablo de Dios, pero no el que me enseñaron en la escuela de niña. La espiritualidad es parte de mi vida, la religión no. Si alguna alusión hago desde aquí a Dios es por darle un nombre, aunque nada tiene que ver si no es con Amor, Alma, Interior, Espíritu, Ser...cada cuál que le ponga el nombre que prefiera. Bien podría ser "Amigo".

 A estas alturas todos querréis saber cuál es el libro, y la explicación anterior era necesaria porque su título es "Conversaciones con Dios".


Lo que yo tenía que escuchar estaba en mi interior, pero este libro me hizo escuchar de verdad, tuvo que venir en forma de letras ya que no era capaz de verlo dentro de mí. La clave, mi respuesta, la base de mi pobre escucha, el problema, era simplemente que no escuchaba mi corazón y éste, harto de gritar y gritar, provocó un malestar físico para que le atendiera. Para cada cuál será un mensaje concreto. En mi caso, aquello que debía escuchar y que durante meses y meses ignoré, era tan simple como esto:

"No estás sola, no puedes estar sola jamás"

El libro está repleto de mensajes que tocan de un modo especial, te hacen despertar del letargo de la víctima y tomar las riendas de tu vida. Se trata de una historia real, escrita por una persona como tú y como yo que una vez tocó fondo de verdad. Llegó tan bajo, tan a ras del suelo, que solamente quedaba como opción subir.

En mi caso, la curación del acufeno, ocurrió con este libro concreto. Esto no quiere decir que el mismo camino sirva para todos, o si, no lo sé. Para ti puede ser otro libro, una persona, una situación...Pero en cualquier caso, si tienes este problema, debes saber que hay algo que te niegas a escuchar y hasta que no lo hagas no desaparecerá. Y que cuando seas capaz de hacerlo se irá suave y rápidamente, sin apenas darte cuenta. Porque cuando estás conectado contigo mismo, cuando logras esa comunión entre tus deseos, necesidades y realidad, todo fluye de un modo mágico. 
Si eres una de esas personas que cada día sufre este problema desesperaante, torturante, agotador, busca tu forma, busca ayuda, busca, busca y busca. Toma tus medicinas, por supuesto, pero procura llegar a tu mensaje, escucha lo que tu corazón quiere que sepas. Porque el cuerpo grita lo que la boca y la mente callan, y ese ruido está ahí por un motivo de peso para ti. Intenta ser más fuerte que el ruido y busca la calma para que todo fluya y llegue a ti el modo, el camino, la forma. No victimices, no opongas esa triste resistencia. Tendrás respuesta, tu respuesta, cuando dejes de sentir que ese acufeno es tu enemigo. Cuando hagas las paces con el ruido el mensaje te será mostrado, entonces comprenderás y ya no será necesario en tu vida.

Esta es mi experiencia. Lo comparto contigo como muestra de mi propia vulnerabilidad y para hacerte ver que tienes una fuerza tremenda en tu interior. 

De más está decir que desde aquellos días y aquél libro, mantengo largas y estupendas conversaciones con Dios todos los días. 



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